No te gusta que te hagan fotos
La mayoría de la gente dice esto en algún momento: «No me gusta que me hagan fotos». Lo que suelen querer decir es algo ligeramente diferente: no se reconocen tal y como les han fotografiado anteriormente.

Cuando una fotografía se hace con prisas, está demasiado dirigida o se centra en la pose, crea distancia. Miras la imagen y no te sientes tú mismo. Por eso es fácil creer que no eres fotogénico o que te sientes incómodo delante de la cámara.
Pero el problema no eres tú.

Es la sensación de que no te ven.
Cuando hay tiempo, cuando nada es forzado y cuando la atención está verdaderamente presente, algo cambia. El cuerpo se relaja, la necesidad de actuar se desvanece y la expresión se vuelve más natural. En esos momentos, las personas suelen reconocerse a sí mismas de una forma que nunca antes habían hecho.
Esa es la diferencia.
