Sobre el valor
La pasión suele ser el punto de partida, pero no es lo que sustenta el trabajo. En los primeros años, es fácil creer que sentir un profundo interés, trabajar duro y perfeccionar el oficio conducirán de forma natural al reconocimiento. En algún momento, eso deja de ser cierto. Lo que importa no es cuánto te guste la fotografía, sino la claridad con la que ves. Hay mucha gente apasionada y mucha gente con habilidades técnicas, pero muy pocos crean obras que realmente perduren. La diferencia no está en el esfuerzo, sino en la autoría. Convertirse en artista es tomar decisiones sobre qué incluir, qué eliminar y qué dejar sin resolver y, lo que es más importante, qué no perseguir.

Autoría
Durante mucho tiempo, no me costó la fotografía en sí, sino cómo valorar el trabajo. Sin esa claridad, es fácil construir sobre cimientos erróneos y seguir lo que se espera de uno en lugar de lo que uno sabe que es cierto. El valor no proviene del reconocimiento, sino de la coherencia. Cuando tu forma de trabajar, tu forma de ver y la forma en que presentas tu trabajo son coherentes, algo cambia. El trabajo se vuelve más sereno, más preciso y menos preocupado por gustar. Se convierte en algo con lo que se puede convivir, no solo algo que se mira.
Valor
El arte no se crea para demostrar algo, se crea para perdurar.

